miércoles, 18 de julio de 2012

Poesía de Tobías Campos Fernández

Primer verso, de pórtico, en el libro Campo Base.



Malabares

Alguien lanza un plato al aire
y lo recoge sin mirar
o no lo coge
y su cerámica cae
y el
mundo se planifica ya sin plato
y nadie le recuerda
o sí lo coge
y el público aplaude con entusiasmo gris
y de nuevo en la mesa
el plato respira de nuevo
ya entre los suyos
o justo antes de cogerlo, o no
el circo se disuelve bajo la lluvia
y en el solar
un anciano recién nacido
pregunta inútilmente a sus dedos
cómo rozar la huella circular
que ha quedado en el aire
o el malabarista
duda si salir de casa
porque hace un día demasiado radiante
y en ese mismo segundo
todo existe y desaparece
en la confusa sensualidad de los dilemas.

Tobías refirió en este verso  la relatividad de posibilidades que tenemos a diario. Tira el plato y lo coge, tira el plato y no lo coge, o el círculo desaparece o el malabarista ni sale de casa. Todo es algo abierto a la posibilidad. Un juego de posibilidades que nos da vértigo.. Buscar a través del poder intuitivo.
La poesía tiene muchos paisajes presentes, va más allá de lo aparente, del juego estético. La búsqueda de verdad. La verdad es dejarse tocar por la vida. Si abres las posibilidades, lo que ocurra, es la verdad.
En este enlace podemos ver el día de la presentación del libro de Tobías Campos.

http://paulalinero.blogspot.com.es/2012/06/presentacion-del-libro-del-poeta.html


Poema con el que empieza el libro: 

Un motor constante
saca del río agua y la conduce al abrevadero
cubierto por la niebla
eso es todo lo que alguien
quiere decir ahora.

Tobías comenta que la vida se recoge en el río, es el agua que lleva al abrevadero o estanque, pero ese abrevadero está cubierto de niebla, que es también vida, el misterio, las preguntas... Por una parte está lanzando esas metáforas: vida, niebla, misterio, pregunta. El sujeto poético lo que quiere es, sobre todo, hacerle un homenaje al fragmento, ese fragmento que de por sí es válido, no quiere argumentar nada más, quiere captar cada momento. La vida son fragmentos, momentos, flashes. No explica gran cosa, deja más bien la sugerencia, o los puntos suspensivos, para que disfrutes de ese fragmento, o si se quiere ir más allá, que se utilice la faceta creativa del lector y lleve a su libre interpretación este poema. El poema se queda ahí, abierto, fragmentario.
Refleja una imagen tal cual, hermosamente, sin otra pretensión, y dice que esto es todo lo que alguien quiere decir ahora. No hay adorno, ni exceso, ni interpretación de lo que está viendo. Diálogo directo entre la realidad y la persona. Y ese diálogo, es lo que intenta compartir con nosotros, no hace falta un filtro pomposo.

Poesía auto crítica

Estás en el banquete
saluda al anfitrión
habita el brindis
y sonríe, como si
hubieras comprendido
que hace allí tu vida.

Esta poesía es una crítica al poder, pero también critica que nosotros no hacemos lo suficiente. Nos adaptamos, seguimos los protocolos, hacemos obediencia y conformismo. Pero la poesía obliga a la lentitud, obliga a ser persona, a sentir cómo siente un ser humano, con reflexión. ¿La poesía vende poco porque hay que pararse? 
Tobías quiere que ejercitemos la rebeldía, la auto crítica.

Crítica al sistema

Sigue la música
los heridos son
obligados a bailar
no hay tiempo que perder
acción, acción.

Es una crítica al absurdo de lo que hacemos, como por ejemplo con las redes sociales, discutimos quién tiene más amigos, yo, no tú, ¿pero conocemos realmente a las personas?
Vas a una fiesta y no sabes ni qué haces allí, sin saber dónde está tu vida colocada. 
Critica al poder porque tiene muchas herramientas: el consumo desmedido, la manipulación mediática, y la herramienta más sutil, la velocidad. Cada vez hay menos espacio a la reflexión, nadie se para, no se observa. 
Hay que apostar por una ralentización, aunque sea una sensación extraña, necesitamos ese descanso confortable. El arte obliga a pararse, como la poesía. 

Poema breve y significativo

Una avería 
ha propiciado
mayor luz, 
un apagón contrario
lugares de claridad
buscando sus preguntas.

La paradoja está implicada en sus poemas, hace de cortocircuito en nuestra lógica. Acercarse pero alejarse, triste pero alegre, lo blanco como negro. Tensión entre los opuestos, pero son intercambiables los opuestos. Un opuesto tiene propiedades de su contrario, eso nos enriquece, porque nos rompe el discurso normal lógico. Nos hace repensar las cosas, no poner el piloto automático, son paradojas de aviso. 
El maniqueísmo es más fácil en esta sociedad, para que la gente no piense, la vida la simplifica, o es bueno o es malo. Un apagón con mayor luz, pura paradoja. La vida es paradójica.
El sistema quiere que la gente no piense, eso le encanta, para que no haya interrupción en la lógica que ellos quieren implantar. Muchas palabras, ninguna respuesta. 

Último poema del libro, crítico al sistema y también auto crítico de uno mismo: 

Estamos a la espera
y pasa un virrey
con lengua mediana
que se burla
no sabemos de qué
pero se burla
y es un virrey
y estamos a la espera.

Los sistemas de poder se ríen del pueblo, y seguimos a la espera porque no estamos ejercitados para la rebeldía. Salir a la calle y luchar por lo  nuestro, es un momento crucial para ello. Pero no hay músculo ciudadano de participación suficiente. La minoría heróica está tapada por la mayoría soporizada.
Tobías continua: el músculo de protestar está flácido, y eso le viene bien al sistema, así se sigue burlando de nosotros. O tomamos conciencia de que hay que ejercitar el músculo de protestar, o seguiremos siempre a la espera. Ellos se burlan, y nosotros seguimos esperando.






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